-¡No hagas esperar a tu match!
-¡Que sorpresa! No podía imaginar que pudiéramos coincidir! ¡Que guapa!
-Toma mi Whatsapp. Hablamos por allí.
Cafetería a las afueras. Llegué antes y la ví entrar.
El vuelo de su vestido de flores, ondulaba con libertad de movimiento al vaivén de la corriente de aire que desalojaba la puerta abierta.
-Que sepas que me gustas mucho, y voy a apostar por ti.
Hoy recibí un audio.
Recordé que ayer al salir del bar llovía. Al llegar a casa abrí el paragüas.